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domingo, 31 de julio de 2011

Encuentran la razón por la que se nos olvidan las cosas con la edad

Con el paso de los años es fácil comenzar a olvidar dónde dejamos las llaves del auto o el nombre de esa persona que vemos a menudo.

Los científicos de la Universidad de Yale, Estados Unidos, encontraron que las redes neurales en el cerebro de personas de mediana edad y edad avanzada tienen conexiones más débiles y se activan con menos intensidad que las de los cerebros jóvenes.
Y tal como expresan en la revista Nature, los experimentos que llevaron a cabo con animales mostraron que es posible revertir esa pérdida con un fármaco que actualmente se usa para tratar la hipertensión.
Los investigadores del Instituto Kavli para Neurociencia de la Universidad Yale llevaron a cabo estudios con monos jóvenes, de mediana edad y de edad avanzada para analizar cómo la actividad de las neuronas en la corteza prefrontal -el área del cerebro responsable de las funciones cognitivas y resolución de problemas- cambia con el envejecimiento.

Los animales fueron sometidos a varias tareas en las que debían usar su memoria de trabajo, como recordar dónde estaban objetos, organizar funciones o llevar a cabo varias tareas a la vez.
Encontraron que en los animales jóvenes las conexiones neurales de esta área cerebral eran capaces de mantener "descargas" de alta frecuencia durante los experimentos de memoria de trabajo.
Pero las neuronas de los animales de más edad mostraron descargas más débiles y de menor duración.
Sin embargo, cuando los científicos repitieron los experimentos bloqueando las señales neuronales con un compuesto quimico, lograron revertir el deterioro celular a un nivel de actividad similar al de animales jóvenes.
Los científicos creen que con el envejecimiento se acumulan niveles excesivos de una molécula, llamada cAMP, lo cual quizás provoca un debilitamiento de las señales neuronales.
Y con ciertos compuestos químicos capaces de bloquear o inhibir la actividad de esta molécula se pueden revertir los patrones de comunicación de las neuronas para mejorar su función.
"La gente a menudo necesita llevar a cabo funciones cognitivas mayores para satisfacer incluso sus necesidades más básicas, como pagar las cuentas o revisar sus registros médicos".
"Estas capacidades son críticas para mantener una carrera o ser capaz de vivir de forma independiente cuando envejecemos", agrega.
Según los investigadores ya existen compuestos capaces de mejorar la función de las conexiones neuronales.
Uno de ellos es un fármaco llamado guanfacine que actualmente se utiliza como tratamiento de hipertensión y que podría inhibir a la molécula cAMP para restaurar la memoria de trabajo.
Sin embargo, tal como señalan los investigadores, antes de poder utilizar cualquier medicamento será necesario comprobar los resultados en estudios amplios con humanos.

viernes, 22 de julio de 2011

¿Avanzamos hacia un "Planeta de los Simios"?

La línea divisoria es muy tenue: ¿hasta dónde debe experimentarse con animales para entender mejor el organismo humano y avanzar en los tratamientos de enfermedades?.


Este tipo de estudios, en los que se introduce tejido o células humanas en animales, son esenciales en la investigación médica.

Pero si no se marca un límite ético claro, la ciencia está en peligro de crear "monstruos tipo Frankenstein".
Esa es la advertencia de la Academia de Ciencias Médicas del Reino Unido, que está pidiendo al gobierno británico establecer regulaciones más estrictas para controlar el rápido y extenso avance de la "delicada" investigación con animales.
El informe de la Academia expresa temores por lo que dice es la posibilidad real de crear simios que tengan la capacidad de pensar y hablar como los humanos.
Sin embargo, la Academia no está pidiendo prohibir estos estudios. Al contrario, afirma que éstos son esenciales para la investigación del tratamiento de enfermedades humanas.
Pero expresa que con el avance las técnicas y descubrimientos están surgiendo nuevos asuntos éticos que necesitan urgentemente ser regulados.
También se crean ratas con lesiones similares a las que causan un derrame cerebral en humanos para probar si se logra una mejora inyectándoles en el cerebro células madre humanas.
Se han introducido genes humanos en el genoma de cabras para producir una proteína humana que se usa en el tratamiento de trastornos de coagulación.
Todos estos estudios, expresa el profesor Christopher Shaw, del King's College de Londres y uno de los autores del informe, "son extraordinariamente importantes".
"¿Se va a reducir (este campo) o va a desaparecer? No. Y estoy seguro de que conducirá a nuevos tratamientos", agrega.

La mayoría de estos experimentos se llevan a cabo con ratones y ratas. Pero los científicos están particularmente preocupados por las investigaciones con simios.
En el Reino Unido están prohibidas las investigaciones con grandes simios, gorilas, chimpancés y orangutanes, pero éstas sí están permitidas en muchos otros países, como Estados Unidos.
Y aquí es donde se expresan temores por la posibilidad de crear simios que tengan la capacidad de pensar y hablar como los humanos.
"Lo que tememos es que si se comienzan a introducir grandes números de células cerebrales humanas en el cerebro de primates se podrá transformar súbitamente al primate en algo que posee algunas de las capacidades que se consideran distintivamente humanas, como el lenguaje" expresa el profesor Thomas Baldwin, miembro de la Academia.